Aniversario de independencia

Hoy celebro mi tercer año de independencia; la palabra independencia tiene tres significados, a decir: f. Cualidad o condición de independiente. 2. Libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro. 3. Entereza, firmeza de carácter. (Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.)

En mi caso, la palabra Estado se refiere a mi Estado de vida. Mi estado de Vida ya no depende de una espantosa sustancia llamada Nicotina para tomar sus decisiones (que antes creía libres) de si ir a un lugar o no, por supuesto dependiendo SIEMPRE de si podía fumar o no.

Recuerdo que me molestaba sobremanera que coartaran mi “libertad” de fumar en restaurantes, centros educativos, hospitales, algunos integrantes de mi familia y amigos, en cines, parques, centros de trabajo, en países determinados, y la lista podía llegar a ser muy larga. También recuerdo con terror el quedarme sin cigarros a media noche cuando estaba estudiando o en medio de una fiesta, o en lugares que podía fumar y no tenía encendedor, o que a veces el “fantasma quema cigarros” se acabara rápidamente mis cigarros que se quedaban en el cenicero y “tenía” que encender otro, o que recordara haber guardado una cajetilla de emergencia en un cajón que parecía no tener fondo, y que al no encontrar nada, mi fe me mantuviera horas y horas regresando al mismo cajón con la esperanza de encontrarlos…

También recuerdo mi divorcio; recuerdo la vergüenza enorme que me invadió cuando me di cuenta de en donde estaba ubicada mi vida en relación a un entupido objeto que para mi era lo más valioso, era mi tesoro, mi preciado y vergonzoso tesoro. Sentí mucho miedo al fracaso, a mi misma, a la culpa que empecé a sentir cuando tomé conciencia de lo que le había hecho a mi cuerpo y a mi alma, a mis amigos y familiares. Me sentí muy sola por haber “roto una relación de años” y sin embargo todos esos sentimientos y sensaciones solo me ayudaron para retroalimentar mi fortaleza, esa fortaleza perdida por la dependencia a “mi libertad de suicidio y sumisión”.

Hoy ya pasaron tres años, me han sucedido muchas cosas buenas a partir de mi ruptura con el sentimiento de fracaso, dependencia y pequeñez que se desarrolló por ese amigo que hoy en día se encuentra en un lugar privilegiado: En el estante de trofeos de mi vida y hoy le agrego una etiqueta mas a tu epitafio:

–Un año mas, te he vencido…no que no podía?–

Nos estamos viendo pues sé que eres persistente, tenaz, tramposo y no te das por vencido, y yo espero que el año que continua cierre con una nueva victoria de mi parte por haberte vencido de nuevo, eso espero de corazón.

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