* Cuantas veces nos hemos encontrado ante una crítica de nuestro trabajo pictórico y de pronto nos sentimos deshechos ante los argumentos expuestos.
* Cuantas otras pedimos que nos hagan una crítica de nuestro cuadro y lo que recibimos no es lo que necesitábamos escuchar pues no construye en nada nuestro quehacer.
Para que esto no suceda y también para saber pedir lo que necesitamos escuchar, hay que pedir una crítica constructiva, y para estar preparado para ello, nosotros tendríamos que haber sabido de antemano varias puntos acerca de nuestra pintura, ahí te van algunos:
- Saber cuál es mi objetivo principal de haber pintado ese cuadro. A veces solo fue una ocurrencia, otras se pinta con un tema en particular, otras veces para practicar la técnica.
- Saber los tropiezos con los que me encontré y los hallazgos en el proceso.
- El tipo de paleta que utilicé y la razón de esta elección.
- Saber mis puntos fuertes y puntos débiles en mi pintura.
- El tipo de estilo en obra pictórica en la que considero estoy inscrito.
Y… ¿porqué y para qué se necesitaría toda esa información? Para que el vaya a exponer la crítica tenga elementos que haga del ejercicio, uno constructivo. Si no aportamos esta información o si no nos tomamos la molestia de saberlo, estaremos a expensas de cualquier comentario azaroso que puede o no estar acorde con nuestra pintura.
Para que haya una crítica constructiva debe haber dos canales y ambos deben estar abiertos para que haya comunicación constructiva.
Sin embargo si lo que necesitamos es solo un comentario de nuestro trabajo, deberemos estar preparados para enfrentar cualquier cosa y aceptarlo como es, solo un punto de vista personal hacia nuestra pintura. y por supuesto agradecerle a la persona que se tomo el tiempo de expresar lo que piensa de nuestro trabajo.






